Un mes con el iPad Pro

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O ¿Por qué usar un tablet gigante?

Ciertamente, el iPad Pro no es un tablet que pase desapercibido. Sólo por su tamaño es notable usarlo. De hecho, uno de mis alumnos me preguntó “Profe, ¿por qué se compró esa tele?” No pude dejar de encontrarle cierta razón.

Sin embargo, más allá del tamaño, el iPad Pro es una buena adición a la forma en la que trabajo. Para eso —y dado que este es el post inaugural de este blog— describiré un poco mi setup y la historia que me hizo caer en el iPad en vez de un notebook y luego describiré la experiencia de uso. Your mileage may vary.

Setup

Hasta antes de febrero, usaba los siguientes productos:

  • MacBook Air de 11 pulgadas, con 64 gb (!) de ssd y 4 gb de ram. Cuando se usaba en la casa (casi siempre) se usaba conectado a una tele vieja como segundo monitor.
  • iPad mini 2 de 32 gb.
  • iPhone 6s Plus de 64 gb.

El iPhone y el iPad mini son un poco redundantes (7,9 pulgadas versus 5,5), pero el iPad mini es el iPad perfecto para un profesor. Es liviano, pequeño, cabe en cualquier bolso o mochila. La forma en que lo uso para hacer clases, mostrando PDFs o, muy raramente, presentaciones, lo hace particularmente versátil.

Sin embargo, desde el año pasado estudio un magister, y esto implica que en formas muy tangibles, necesitaba un nuevo notebook, preferiblemente un MacBook Pro. Sobre todo teniendo en cuenta que el año pasado, en un viaje, al MacBook Air se le salió la tecla i…

Esta era la situación hasta febrero. Ni siquiera me planteé la posibilidad de un iPad Pro hasta entonces. Pero un día, de forma completamente inesperada, compramos una tele nueva con mi pareja. ¿Qué tiene que ver? Que la anterior la dejé como monitor del notebook (en modo clamshell). Por lo tanto, pasé de tener dos pantallas de baja resolución a una pantalla de 1920 por 1080 y eso fue sustancialmente distinto. Tener todo ese espacio disponible hizo que decidiera dejar el MacBook Air como un computador de escritorio todo el tiempo. De esta forma da la posibilidad para sacarlo cuando es necesario, pero ahora se mantiene casi siempre en mi escritorio.

Eso me hizo pensar. ¿Necesito realmente un notebook? Mis necesidades son básicamente:

  • Escribir. Mucho y cómodamente. Lamentablemente, a veces me exigen que entregue trabajos en word.
  • Escribir en LaTeX. Creo que es posible considerarlo como un item aparte.
  • Leer. También mucho y cómodamente.
  • Hacer y mostrar presentaciones.
  • Tomar notas en reuniones y clases.
  • Hacer clases, es decir, mostrar PDFs, sobre todo.

A lo anterior, hay que añadir lo obvio: Internet, Twitter, algo de Facebook, etc. Programar no es una necesidad: hace tiempo que no lo hago de forma recurrente, mucho menos semiprofesional.

Para todas esas tareas, usar un iPad es, en principio, igual que usar un Mac. En algunas, como leer, el iPad es infinitamente mejor que el Mac. Para hacer clases vengo trabajando con un iPad desde el iPad 2. Para escribir, me concentro mejor en el iPad. La decisión se hacía cada vez más clara, aunque me daba un poco de susto el gasto de plata considerando que era una aventura, en cierto modo, intentar usar un iPad como computador principal.

Finalmente, terminé convenciéndome (y deseando) que la mejor opción era un iPad nuevo, y dentro de eso, no cabía más opción que el pro de 12,9 pulgadas. El tamaño de la pantalla, aunque grande, me permitiría trabajar con dos apps a la vez cómodamente y, según había leído, el sonido que lograba era fantástico. Sin dudarlo más, me compraría uno.

El anuncio del iPad Pro de 9,7 pulgadas me hizo, sin embargo, dudar, sobre todo la pantalla True Tone, pero finalmente la idea de correr dos apps a un tamaño decente me mantuvo en el de 12,9 además de la diferencia de tamaño de los teclados externos, que era un elemento que no podría transar.

El iPad

El iPad que compré es, como ya dije, el modelo de 12,9 pulgadas con 128 gb de capacidad. No compré el modelo con LTE por dos razones básicas, precio y falta de necesidad.

El hardware es simplemente delicioso. Se siente bien construido, con la mayor parte de la masa del aparato cerca de su centro geométrico, lo que ayuda a mantener un momento de inercia que lo hace cómodo de manipular. La pantalla es muy clara, agradable para leer y con una resolución más que suficiente. Si bien es el iPad más pesado que existe, se siente liviano: yo hubiera esperado que pesara mucho más en la mano. Es probablemente una ilusión usarlo para presentar, controlando remotamente desde él a otro aparato con Keynote, pero tampoco lo hubiera hecho con el MacBook Pro que hubiera comprado.

Los 4 gb de RAM que tiene se notan. Casi nunca recarga páginas en Safari, corre dos apps lado a lado con total facilidad, inclusive agregando video picture in picture. El procesador mantiene el iPad tremendamente versátil y casi desenfadado. Se siente más rápido y fluido que cualquier computador que haya usado.

Accesorios: el smart keyboard y apple pencil

Smart keyboard & Apple pencil

Compré el smart keyboard un par de días después que el ipad por dos razones básicas:

  1. No sé si la pantalla de este ipad se ensucia más rapidamente que otras por algo en la capa oleofóbica o simplemente por su tamaño se nota más.
  2. Me cuesta un poco acostumbrarme al teclado en pantalla por su tamaño y, sobre todo, por la disposición de las teclas.

No tengo mayor problema con las teclas con poco travel, en general, y en este teclado eso sigue siendo así. Es una sensación extraña, pero agradable: el teclado está forrado en un tipo de tela, lo que le da una textura que no tiene un teclado común; si bien son teclas poco profundas, el sonido que hace el teclado es agradable, como de un teclado más antiguo. Lo más importante, funciona muy bien, permite escribir sin ningún problema y el tamaño es tremendamente cómodo.

Pages y el teclado son amiguis

No todo es perfecto, sin embargo. El iPad junto con el teclado pesa bastante más que el iPad solo. No pesa mucho, tampoco es incómodo en el bolso, pero sí es un poco ¿decepcionante? No es esa la palabra y quizás sea simplemente demasiada delicadeza de parte mía.

Otro problema tiene que ver con el uso como cubierta. He notado que en el mío, la sección que se une físicamente al iPad por imanes se empezó a curvar ligeramente. Eso hace que la conexión al iPad no sea la mejor. Algunas veces el iPad se despega al tomarlo en vez de quedar fija la cubierta cuando está en modo teclado.

Los ángulos en que queda puesto el iPad, si bien son fijos, no son incómodos, sobre todo teniendo en cuenta que la pantalla tiene un ángulo de visión excelente.

It's a nice angle, Batman

En cuando al lápiz, llevo usándolo pocos días como para poder comentar algo más profundo. Escribe excelente, con escaso lag pero he notado que en realidad depende de la app que use. Usarlo como sustituto de un mouse tiene sus ventajas, aunque no reconoce los swipes desde los lados de la pantalla. Creo que lo más incómodo no es el lápiz, sino la imagen mental que uno puede tener: me pillo usándolo con la mano sostenida en el aire, con la idea inconsciente de no apoyarla para no “manchar” lo que estoy escribiendo. Por supuesto, no funciona así pues cuando detecta que estoy usando el lápiz no toma en cuenta el input que puede darle mi mano, pero cuesta convencerse de eso. Supongo que es cosa de práctica.

Software

Corresponde hacer una división entre el sistema operativo + apps preinstaladas y software de terceras partes. En cuanto a iOS 9, en general funciona bien, pero como ya han dicho otros autores ampliamente, Apple sería muy amable si optimizara ciertos aspectos de la interfaz en iOS 10. Por ejemplo, la separación entre íconos en springboard, la interfaz para abrir la segunda app. Sin embargo, la pantalla dividida es fantástica. Trabajo normalmente con dos apps abiertas y tenerlas a tamaño casi “normal”, es decir, cada una como en un iPad de 9,7 pulgadas en orientación vertical es demasiado cómodo, hasta que hay que cambiar la app y volver a esa interfaz espantosamente lenta.

En cuanto a las apps preinstaladas, es más o menos lo esperable. Mi única queja es que apps como música no funcionen en split view, sobre todo teniendo en cuenta que son (o deberían ser) universales.

En apps de terceras partes, la mayoría de las que uso están optimizadas para la pantalla y para el multitasking en iOS 9. Una excepción es la app de FaceBook, pero tampoco la uso mayormente.

Las posibilidades de uso son fantásticas. Una de las apps que más uso, para trabajo y estudio es PDF Expert. Encuentro que funciona más fluidamente que otras apps, sobre todo en cuanto a la sincronización. Para estudiar funciona excelente, sobre todo gracias a su soporte para el lápiz. Para preparar presentaciones, por ejemplo, o mapas conceptuales, el modo split screen es tremendamente útil.

Esa app es uno de los puntos altos, pero la mayoría de las que uso están casi o tan bien hechas como aquella. Sin embargo, uno de los puntos bajos y que todavía me hace volver al mac es la necesidad de escribir en LaTeX.

Para quienes no lo conocen, LaTeX es un sistema de escritura de textos, particularmente textos científicos, con mucha matemática. Es un lenguaje especial, lo que lo hace relativamente lento de aprender a usar, pero vale la pena pues es mucho más fácil producir documentos de alta calidad.

Lamentablemente, no hay ninguna app buena para escribir en LaTeX para iOS. Las dos mejores, TeX writer y Texpad, dejan mucho que desear. Desde falta de soporte de iCloud Drive hasta manejo relativamente pobre de paquetes de LaTeX, pasando por interfaces diseñadas en el mejor de los casos sin respeto por el usuario, no son agradables de usar. Sin embargo, creo haber encontrado una solución pero no cabe en el marg… escribiré de ella después de probarla en detalle.

En cuanto a apps no optimizadas para este iPad, como dije antes FaceBook es la que más uso (y la uso bastante poco). Me parece decidor que saquen updates a cada rato pero no optimicen para esta resolución…

En resumen

El iPad Pro es el computador más poderoso que tengo. No en cuanto a puro poder de procesamiento, sino que en base a algo más elusivo y, por lo mismo, casi inasible: es el computador que me permite hacer más cosas con menos esfuerzo. El énfasis está en que me permite. Para todas las cosas que necesito hacer, el iPad responde y me permite usarlo sin problemas. Gran parte de eso, por supuesto, va en elegir correctamente las aplicaciones; suena fácil (hay millones de millones de apps) pero también incluye un tiempo de buscar pacientemente esa app que es la que más se acomoda a cómo funcionas. Quizás, incluso, no exista1 como en el caso de mi app perfecta para LaTeX. Encontré una solución, quizás bastante geek, pero ya saber LaTeX presupone cierta geekiness. Es cierto que, entonces, el iPad no es para todos; y está bien, quizás nunca lo sea, pero sí me parece claro que no sólo es posible que sea el computador para una gran parte de la población, sino que es algo que está completamente al alcance de la mano.

Familia

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  1. Es como el amor. 

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